La historia del siglo XXI será en gran medida el desarrollo de la rivalidad entre China e India, de acuerdo con un artículo de la firma Focus Economics.
Durante décadas, la narrativa económica de las dos economías más pobladas de Asia fue elegantemente simple: China era el dragón rugiente, su crecimiento una fuerza inexorable de la naturaleza que transformaba el mundo, mientras que India era el elefante, vasto y dinámico, pero siempre rezagado.
El artículo elaborado por Oliver Reynolds argumenta que ese guion, arraigado desde hace mucho tiempo, se está reescribiendo gradualmente. Una combinación de demografías divergentes, cambios geopolíticos y planes económicos fundamentalmente diferentes está rediseñando el mapa a largo plazo de estos dos gigantes asiáticos.
Si bien la magnitud de la economía china aún proyecta una gran sombra, India actualmente cuenta con el mayor impulso económico, lo que podría sentar las bases para la convergencia en las próximas décadas.
La rivalidad económica entre India y China ha entrado en una nueva etapa, impredecible y posiblemente más fascinante.
La era del crecimiento aparentemente espontáneo y desafiante de la gravedad de China ha llegado definitivamente a su fin.
Ahora enfrenta el formidable triple desafío de escapar de la trampa de la renta media, desactivar la bomba de la deuda y afrontar un invierno demográfico. Su futuro crecimiento económico será más lento, más difícil de conseguir y más disputado.
India, en cambio, está pisando el acelerador. Impulsada por una demografía favorable, vientos de cola geopolíticos y un vasto potencial de crecimiento de recuperación, se prepara para una rápida expansión que durará varias décadas.
Sin embargo, el ascenso de la India no está garantizado. Su prosperidad futura depende enteramente de su capacidad para afrontar sus propios y arraigados problemas estructurales: reformar su burocracia, construir infraestructura de primer nivel y educar a su juventud.
Y en China, un nuevo impulso de liberalización del sector privado, combinado con reformas para liberar el enorme ahorro de los hogares, podría dar un nuevo impulso a la economía.
La creciente rivalidad entre el elefante y el dragón será uno de los espectáculos económicos que definirán las próximas décadas, una competencia que no solo determinará el futuro de cada país, sino que también transformará profundamente el equilibrio de poder global.
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